lunes, 2 de noviembre de 2026

Vamos bien, pero...

En sus primeros casi tres meses de gobierno, el presidente nos ha demostrado que su principal meta es la seguridad; todos damos a eso un sonoro aplauso, es lo que más necesitamos en las actuales circunstancias. Así como se ha incrementado la acción del Estado contra la delincuencia, ha sido la respuesta de estos con ataques directos a la fuerza pública y población civil.

Ha tenido éxito con el reinicio de los bombardeos a guarniciones guerrilleras, también con los grandes operativos urbanos (Bogotá, Medellín, Barranquilla, por ejemplo), bajando los delitos de extorsión, secuestro y homicidios en más de un 60 %, aunque el reclutamiento forzado de menores ha aumentado, natural si vemos que los delincuentes pierden efectivo rápidamente y necesitan escudos para evitar de alguna manera los bombardeos.

Agresiva la política de ajuste fiscal con reducción del Estado y rebaja drástica de pago de viáticos para funcionarios y algunas dependencias; se han suspendido contratos por prestación de servicios, pero aun así, se proyecta aumentar la deuda pública.

Hay peros: Su presencia en la televisión, las presentaciones de casi una hora los fines de semana, que la hacen parecer al presidente pasado, aunque sus alocuciones no son como aquellos monólogos y sin el tono displicente y letárgico que los caracterizaban.

Está su insistencia en usar referencias religiosas, olvidando que en Colombia existe libertad de cultos y vulnerando la laicidad del Estado. La situación ha estado en los tribunales y le han dado la razón al presidente, pero la sensación de irrespeto con otras creencias persiste.

Otro pero: Su obstinado afán de parecerse a Bukele, que lo ha llevado a la imitación física (peinado, barba, trato a delincuentes, creación de megacárceles, etc.): la cercanía con Netanyahu, catalogado internacionalmente como criminal de guerra, su admiración por Donald Trump.

Tal vez un toque de originalidad en nuestro presidente sería conveniente.

Y hay algo que plantea un dilema:

Efectivos militares de Estados Unidos en maniobras conjuntas con tropas colombianas.

Las intervenciones de Estados Unidos en diversos espacios, donde tuvo que practicar combates con un estilo parecido a las características de lo que tenemos en Colombia, han sido desafortunadas.

En Vietnam del Norte se enfrentaron al ejército vietnamita aliado con el Vietcong y fueron derrotados, teniendo que retirarse del territorio en 1973.

Somalia 1993: Varios militares estadounidenses muertos en combate fueron arrastrados por las calles, provocando el retiro inmediato de las tropas de ese país.

Afganistán en el 2005: siempre se ha pensado que ha sido la peor derrota del ejército americano. La retirada fue inmediata.

En Irán 1980, con motivo de la retención de diplomáticos en Teherán, la retirada fue abrupta, dejando abundante material de guerra en el desierto.

Ante estos hechos, cabe preguntar: ¿qué puede aportar el ejército de los Estados Unidos al colombiano en este tipo de enfrentamientos cuerpo a cuerpo? ¿O es que vienen en función de aprendizaje en momento inoportuno?.

Tenemos fe en el presidente Abelardo; posiblemente algunas correcciones en su actuar caigan mucho mejor en todas las personas que creemos en él.


lunes, 14 de septiembre de 2026

Protocolo de intervención

 El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció el pasado 13 de septiembre de 2026 la creación de un nuevo protocolo nacional que autoriza el ingreso de la Policía Nacional a las universidades públicas cuando se presenten ataques contra la fuerza pública, actos de vandalismo o terrorismo desde el interior de los campus.

El mandatario enfatizó que “la autonomía universitaria no es una patente de impunidad” y aseguró que las fuerzas del orden actuarán como primera autoridad operativa de forma preventiva y flagrante ante alteraciones graves del orden público.
El protocolo debe establecer de manera clara y precisa la diferencia entre una manifestación pacífica y la violenta, donde se usan artefactos explosivos, se destruye infraestructura y vehículos y se agrede a fuerza pública y civiles.
Los protagonistas de estos actos de violencia desde el interior de universidades son siempre o casi siempre particulares; los estudiantes raras veces denuncian a estos extremistas ingresando, preparándose para atacar o almacenando material para armas. ¿Esto no es suficiente para intervenir? La universidad no puede y no tiene los medios para atacar el problema; su esquema de seguridad no está armado y es bastante dudosa la preparación para enfrentar grupos armados. 
 Bajo este enfoque, cuando una institución pierde el control de su territorio y se pone en riesgo la vida de la comunidad académica y de los ciudadanos de los alrededores, el Estado tiene la obligación constitucional de intervenir para restablecer el orden público, y es aquí donde se aplicaría el protocolo de intervención.
A menudo puede ocurrir que la Fuerza Pública ingrese bajo la sospecha de que "todos ocultan algo", rompiendo las garantías del debido proceso y estigmatizando la protesta pacífica bajo la narrativa del terrorismo, o de que en una batalla campal queden estudiantes atrapados entre dos fuegos.
En definitiva, la falta de herramientas de las universidades para contener la violencia criminal es un hecho; la duda radica en si la solución correcta es el ingreso preventivo y flagrante de la Policía o una estrategia de inteligencia externa articulada que no militarice los campus.

lunes, 24 de agosto de 2026

Que trae el nuevo gobierno

Lo que se nos presenta del nuevo gobierno ha sido condicionado por la crisis que generó el terremoto del 10 de agosto, ocurrido solo tres días después de la instalación, trastocando la intención de gobernar tratando de cumplir promesas hechas en campaña; aun así, la intensidad política ha sido muy alta y el cambio de rumbo con respecto al gobierno saliente es radical.

El presidente reaccionó con rapidez poniéndose al frente de un puesto de mando unificado (PMU), priorizando la búsqueda de víctimas y organizando colaboración con alcaldes y gobernadores, pero equivocándose al retrasar la entrada de equipos de búsqueda internacionales, sobreestimando la capacidad de nuestros propios grupos de rescate.

Dentro de lo posible, ha cumplido con su promesa de campaña orientada a la ortodoxia económica; ha anunciado medidas para reducir la burocracia y congelar el gasto estatal, cerró varias embajadas y consulados optimizando recursos, reactivó las exportaciones de carbón a Israel y autorizó la exploración de hidrocarburos, dándole así un respiro a Ecopetrol.

La seguridad está evolucionando favorablemente haciéndonos pensar con optimismo.

Presentó a las entidades de control un resumen de posibles delitos del anterior gobierno, su ya famoso “El libro de la verdad”, posicionándose como líder de la lucha anticorrupción.

Todo esto nos habla bien del presidente, pero también hay cosas para analizar:
Una de ellas fue su negativa a una transición ordenada del poder que generó incertidumbre; tanto el gobierno saliente, cómo el entrante demostraron que eran más importantes sus egos que el respeto a la ciudadanía.

El reconocimiento de la ocupación de Gaza por Israel parece un paso en falso.

La conformación de su gabinete ha sido calificada como una gran muestra de nepotismo, olvidando su promesa de campaña de honrar la meritocracia.

Quedan pendientes la firma de noventa decretos anunciados; es de esperar que el desenvolvimiento de la crisis le dé oportunidad de cumplir, ojalá olvidando un poco el petrismo.

En resumen, la Espriella ha demostrado estilo personalista, mano firme y disciplina fiscal; tal vez, la excesiva retórica de campaña sobre.



miércoles, 22 de julio de 2026

Gobierno de Gustavo Petro Urrego

 Un gobernante con un estilo particular; su comunicación en general fue a través de su cuenta de X. Se puede decir que primero habla, después piensa, por eso no siempre sus palabras son convenientes para lo que quiere transmitir. Siempre pensó estar amenazado por un blando golpe de Estado, del que siempre habló en sus polarizantes discursos; en su gobierno, más de 50 movimientos en ministerios sucedieron al no estar totalmente de acuerdo con alguna de sus decisiones.

Su estrategia de seguridad ha sido muy cuestionada; incluso la Cruz Roja la calificó como la peor de la última década y fue causante de la crisis actual con el gobierno ecuatoriano. También hay enfrentamientos públicos con Benjamin Netanyahu, Dina Boluarte, Javier Milei, Nayib Bukele, George Bush; el Congreso peruano lo declaró “persona non grata”, reconoció como presidente al dictador Nicolás Maduro de Venezuela. Hizo un aumento sustancial del salario mínimo, adelantó un ambicioso plan de redistribución de tierras, tuvo un mayor gasto social, rebajó la pobreza, los homicidios y el desempleo y la deuda pública se fue a las nubes.

Su propuesta de Paz Total, ¿fue una apuesta valiente o una promesa incumplida?

Hace 4 años llegó a la Casa de Nariño con la idea de sentarse a negociar con todos los grupos armados a la vez, ELN, disidencias de las FARC, Clan del Golfo, hablar sin disparar; eso no sucedió nunca; se prometió, pero no se vivió. Muchas regiones, como Catatumbo, Cauca, Chocó, hoy están desilusionadas; votaron por el cambio y la frustración es grande. No hubo coherencia en las negociaciones; varios grupos usaron el cese al fuego para armarse, disputar el territorio con otro grupo, secuestrar, cobrar extorsiones, reclutar menores; la prometida presencia del Estado en lugares donde no la había, no se vio, la Fuerza Pública prácticamente fue un espectador. Cuando la mesa se rompía, el gobierno simplemente, volvía a empezar.

La institucionalidad se desgastó en peleas diarias con los otros poderes del Estado, trinos por X y amenazas; la política de seguridad dejó de ser política de Estado para ser voluntad presidencial.

La Paz Total fue una apuesta valiente; se intentó, pero la valentía no puede ser ingenua; en seguridad, la ingenuidad la paga el pueblo. 

Gustavo Petro Urrego no obtuvo una calificación de buena para arriba, no, fue lo contrario; afortunadamente, la política del continuismo se quedó. Esperemos que el próximo gobierno si pueda cumplir todo lo que ha prometido

 


domingo, 21 de junio de 2026

Un niño de ojos verdes

 En el 2015 mi hija Diana Carolina, me dedicó la siguiente epístola, me parece tan bella que no resisto la tentación de reproducirla para Ustedes:

En mi casa vive un niño de ojos grises y verdes. Con una sonrisa sincera que su padre descubrió en los años de su juventud y de la cual siempre estuvo orgulloso. Un niño que creció a mi lado. Juntos usamos la bici sin rueditas, lloramos al caer de los patines y raspar las rodillas, nos bañamos en millones de aguaceros (haciéndonos invencibles con el desenfriolito), hicimos barcos de papel y los lanzamos al rumbo del agua que libre corría, y que sabrá Dios cual de mis vecinos debía retirar los restos de los pequeños navíos después del naufragio. Su pasión siempre fue el mar, tanto así que su carácter se forja de olas feroces que con tenacidad cavan la tierra y desgastan las rocas, pero que si tienes calma y te entregas, encuentras todo un mundo hermoso dentro de él. Las aguas de ese mar ya son tranquilas, suben suavemente por la arena y nos dejan pequeños detalles como conchas y estrellas marinas. Acarician las rocas que pese a las fuertes mareas continuaron cuidando su tierra.
Ese niño me mira y con esa misma sonrisa hoy me dice que me quiere. Yo devuelvo la mirada y un abrazo. Un confidente en casa para las travesuras y comidas raras. Ese niño de ojos verdes tiene por nombre Miguel. Pero para mi siempre será Papito. Te amo papá, sólo le pido a Dios tiempo, salud y vida para que mis hijos crezcan junto al niño de ojos grises y verdes, cuya fe es tan inquebrantable como la del Mar.
FELIZ DIA PAPÁ

Vamos bien, pero...

En sus primeros casi tres meses de gobierno, el presidente nos ha demostrado que su principal meta es la seguridad; todos damos a eso un son...